π½οΈ Terapia en Rechazo Alimentario
Acompañarte en el desafío de la alimentación, desde el respeto y la empatía
Como fonoaudióloga y también como mamá, sé lo angustiante que puede ser enfrentarse a las dificultades alimentarias de un hijo. Cuando un niño rechaza los alimentos, come muy poco o tiene una relación conflictiva con la comida, no solo afecta su nutrición: afecta también la dinámica familiar, las emociones y el vínculo en torno al acto de alimentarse.
Es por eso que he dedicado parte de mi quehacer profesional a acompañar a familias en el abordaje del rechazo y la selectividad alimentaria, con una mirada integral, amorosa y basada en la evidencia.
π‘ ¿Cómo trabajo el rechazo alimentario?
1. Evaluación exhaustiva y respetuosa
Comienzo cada proceso con una evaluación personalizada, donde observo cómo come el niño, qué alimentos acepta o rechaza, cómo responde a diferentes texturas, sabores y contextos.
También exploro su desarrollo sensorial, oral-motor, emocional y comunicativo. Mi mirada no se queda solo en la boca: entiendo el rechazo alimentario como una experiencia multisensorial y muchas veces emocional.
2. Intervención individualizada y gradual
Cada niño es único, por eso el plan de intervención se adapta a su historia, necesidades y ritmo. Trabajo técnicas de estimulación oral y sensorial, ejercicios para la musculatura orofacial, estrategias de exposición progresiva a alimentos, y sobre todo: generamos experiencias positivas con la comida.
3. Trabajo colaborativo con nutricionistas, psicólogos y terapeutas ocupacionales
Me integro a equipos interdisciplinarios cuando es necesario, para asegurar que el abordaje sea completo. No se trata solo de “lograr que coma”, sino de entender por qué no puede hacerlo aún y cómo acompañarlo con respeto.
4. Acompañamiento emocional y educación para la familia
Brindo herramientas prácticas para casa: cambios en la textura, formas de presentación, cómo no reforzar la evitación sin generar culpa ni presión.
Acompaño desde la comprensión, porque muchas veces también hay ansiedad, culpa o agotamiento en quienes están sosteniendo ese proceso.
5. Seguimiento cercano
Monitoreo avances reales y ajusto el tratamiento según las respuestas del niño. Celebramos cada pequeño logro: una nueva textura, una nueva mordida, o simplemente una experiencia sin angustia. Porque comer también es un acto de confianza.
π€ ¿Cómo puedo ayudarte?
Si sientes que la hora de comer se ha vuelto un momento difícil, que tu hijo tiene una relación conflictiva con la comida, o si ya tienes diagnóstico de selectividad alimentaria, estoy aquí para apoyarte.
Te invito a agendar una sesión y comenzar este proceso de transformación desde el respeto, el vínculo y la mirada terapéutica integral.
πAtiendo en Providencia – Santiago, y también en formato online.
π© flga.zappettini@gmail.com | π± +56 9 9355 5149
Desde el amor y la empatía, hacia una alimentación más libre, segura y conectada.
– Francesca Zappettini, Fonoaudióloga Infantil